BRASIL VOTA, EL CONTINENTE RESPIRA: NO ELEGIMOS UN JUGADOR, ELEGIMOS EL DESTINO DE NUESTRO PUEBLO

Nota Editorial:

Escribo mirando lo que pasa en Brasil, y siento que no es una elección ajena. Es nuestra también.

Los medios dicen que hay un empate técnico entre Lula y Bolsonaro. Pero lo que se está jugando allí no es una encuesta, es mucho más profundo. Lo que se define es un modelo de gobernanza, una filosofía de vida.

 

Un modelo que entiende que el Estado tiene que estar para defender al pueblo, para cuidar, para buscar el bienestar, para abrazar al que se cayó. Y otro modelo que quiere gobernar con la botonera afuera, con la lógica del libre comercio salvaje, donde si te caíste, es tu problema.

Y acá quiero detenerme. Porque creo, con toda mi alma, que estamos entendiendo mal la política.

Como decía Aristóteles, el ser humano es un animal político, un zoon politikon, no estamos hechos para vivir aislados, estamos hechos para vivir en comunidad. Y la política no es un partido de fútbol. No es ganar para festejarle en la cara al otro. No es ponerte una camiseta y odiar al de la vereda de enfrente.

Elegir un presidente es elegir a un empleado del pueblo. Así de simple y así de profundo. Es elegir a la persona a la que le vamos a confiar la administración de nuestros recursos, de nuestra tierra, de nuestra salud, de la educación de nuestros hijos, para que nos dé soluciones. Nada más y nada menos que eso.

Spinoza, un filósofo que amo, decía que la felicidad no está en el odio ni en el miedo, sino en comprender. Y solo cuando entendamos la política de esta manera, como una herramienta de servicio y no como una guerra, vamos a empezar a ser felices. Vamos a poder volver a lo que importa de verdad: disfrutar de la familia, de la vida, de un asado, de nuestros hijos. Que es lo más hermoso que tenemos y que hemos perdido por tanta pelea.

La rivalidad entre argentinos nos está haciendo perder el horizonte. Nos entretienen con pequeñas cuestiones, con chicanas, con discusiones de almacén, mientras lo importante pasa por otro lado. En vez de demostrarnos estabilidad, resguardo y preocupación por el pueblo argentino, nos dividen.

La elección de Brasil es, quizás, la más importante del continente en décadas, porque se disputan dos modelos de país y eso, quiérase o no, tendrá un impacto regional directo. De esa elección también depende, en parte, el rumbo de nuestro país el año próximo, donde tendremos que elegir nosotros también: si seguimos con un modelo viejo, con el actual, o nos animamos a algo nuevo que tenga al ser humano en el centro.

Por eso mi llamado hoy no es a votar por uno o por otro en Brasil. Mi llamado es filosófico y es desde el amor.

El amor, como decía Erich Fromm, no es un sentimiento pasivo, es un acto, es una decisión, es cuidar, es hacerse cargo del otro. No hay que sembrar caos. No hay que discutir en el almacén con el vecino. No hay que odiar.

Tenemos que estar unidos. Porque en este barco estamos todos. Y si se hunde este barco, nos hundimos todos, sin importar la camiseta que tengamos puesta.

Que Brasil elija con conciencia. Y que nosotros aprendamos de esa elección que el único camino posible es el del amor por nuestro pueblo.

Leonardo Gabriel Pigliacampi, Periodista y Productor Audiovisual Universitario.